Aquí está la historia de Matilda Callaghan. La chica cubierta de lunares.

Debido al problemático embarazo de Rebecca Callaghan, los expertos en salud optaron por inducir el parto temprano. Lamentablemente, la bebé tenía una marca azul que se extendía desde la cara hasta el torso.
El síndrome de Sturge Weber, una afección neurológica de la piel muy poco común, se identificó como la afección de Matilda. Desafortunadamente, esta enfermedad puede provocar parálisis, convulsiones y problemas de aprendizaje.


Cuando Matilda estaba gravemente enferma, se contactó con el Hospital Infantil Adler Hey. Los padres explicaron que no podían acompañar a su pequeña hija al hospital y que todo lo que podían hacer era esperar para saber si alguna vez volverían a ver a su hija.

Además, Matilda tenía dos agujeros en el corazón, informaron los médicos a los padres. Afortunadamente, Matilda era una tremenda guerrera y superó el procedimiento.
Matilda inició una terapia con láser al mismo tiempo para deshacerse de la marca de nacimiento, aunque puede tardar hasta 16 años en ser completamente efectiva.

Aunque el padre de Matilda, Paul, afirmó que siempre se asegura de que su hija reciba la atención adecuada y esté siempre a su lado, algunas personas han acusado a sus padres de tener la culpa de la apariencia de la niña.
Afortunadamente, a pesar de la dura terapia con láser, Matilda era una niña muy feliz y adorada.

Matilda es una gran niña que lamentablemente tuvo la desgracia de nacer con un letrero en la cara, pero Paul afirmó que otros la ven de manera diferente y que algunos de ellos la ignoran. Sin embargo, la gente debería mirar más allá de la marca de nacimiento de Matilda, ya que no la define.
Se usa un dispositivo para caminar personalizado para ayudar a Matilda a moverse porque la afección casi la deja ciega. A pesar de haber luchado toda su vida, Matilda todavía tiene la sonrisa de una niña en su rostro.

Incluso cuando otros no ven a Matilda, según Paul, la miran fijamente y comienzan a hablar a sus espaldas. Matilda tiene ahora 8 años y es una gran niña. A sus padres les encanta pasar tiempo con ella y están extremadamente orgullosos de ella.
Los padres de la niña también organizaron una campaña de recaudación de fondos para conseguirle una silla de ruedas nueva para que pudiera continuar con sus actividades cotidianas.

Sin duda, Matilda es una gran niña a la que no se debe despreciar por su apariencia. Todos necesitamos expresar aprecio por lo que tenemos y compasión por otros que han experimentado circunstancias menos afortunadas.
Debemos actuar instintivamente si podemos hacer sonreír a alguien o hacer que su día sea más agradable.

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