Mi hijo acaba de mostrarme este bulto doloroso en el costado de su cuello. Apareció de la noche a la mañana y él está realmente asustado. El pediatra está cerrado durante el fin de semana. ¿Algún consejo?

Un bulto repentino en el cuello de su hijo puede sentir que todo su mundo se inclina, pero la mayoría de las causas son tratables y las emergencias urgentes son la excepción, no la regla. Empiece por ponerse a tierra: hable con calma, abrace a su hijo y explíquele que muchos bultos en el cuello son simplemente ganglios linfáticos inflamados que reaccionan a infecciones comunes. Palpe suavemente el bulto y compare ambos lados del cuello; un bulto pequeño, suave, movible y levemente sensible en un niño que de otro modo estaría bien, generalmente puede esperar al pediatra, siempre y cuando lo vigile de cerca.

No debe ignorar las señales de peligro. Dificultad para respirar o tragar, babeo, fiebre muy alta, crecimiento rápido del bulto, dolor extremo o una masa fija y dura como una roca significa ir directamente a la sala de emergencias. Hasta que lo vean, concéntrese en la comodidad: compresas tibias, líquidos, descanso y alivio del dolor basado en el peso. Evite apretar o «reventar» el bulto y omita remedios caseros aleatorios. Si surge la duda, use telesalud, líneas de enfermería o atención de urgencia. No está exagerando al pedir ayuda; está abogando por su hijo.

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